El entrenamiento

El entrenamiento no es algo que debamos tomar a la ligera si lo que realmente queremos es avanzar en nuestro conocimiento de las artes marciales, debemos entrenar poniendo todos nuestros sentidos en lo que hacemos y concentrarnos en las técnicas y las sensaciones que experimentamos con nuestro compañero hasta el punto de fundirnos con él y ser capaces de saber de antemano como va a reaccionar ante nuestros ataques y movimientos.

Todos vemos compañeros en el dojo que simplemente van a sudar la camiseta, que no se toman la práctica en serio y vienen a hacer Aikido igual que si fueran a jugar al baloncesto, sin duda esta no es la mejor actitud para entrar al tatami. Nuestro propósito debería ser concentrarnos en las técnicas como si nos fuera la vida en cada técnica, experimentando los diferentes niveles técnicos y de potencia que podamos aplicar en función del compañero que tengamos, ya que no debemos entrenar despreocupados como si todo nos diera igual, sino cuidando del compañero y ayudándole a mejorar igual que él nos ayuda a nosotros. Debemos tener en cuenta que el compañero es nuestro reflejo en la práctica y de su salud depende nuestro entrenamiento, de modo que si lo lesionamos no podremos entrenar de nuevo con él, aparte del grave perjuicio que le podamos ocasionar. En función de cómo actúa el compañero somos capaces de ver hasta que punto ha sido buena o no nuestra técnica, tanto si estamos en la condición de tori como de uke. Siendo conscientes de esto, debemos observar al compañero, pero mucho mas a nosotros mismos interiormente, a ver que ha ido bien y que no, como nos hemos sentido, hemos hecho la técnica cómodos, nos hemos desequilibrado, hemos perdido el control de nuestro centro……

Aquí es destacable el entrenar con un compañero nuevo en el dojo, esa persona que aparece por primera vez sin venir derivado de otro arte marcial, que le es todo desconocido y no se mueve por inercia o autoprotección. Debemos ser mucho mas cuidadosos con este nuevo compañero ya que podríamos lesionarle fácilmente. Este compañero nos dará un buen termómetro de hasta donde uke hace lo que nosotros pretendemos, si no somos capaces de moverlo o ganarle el centro debemos chequearnos a ver que es lo que sucede, es importante estar atentos a su condición de “novato”, algún movimiento inesperado podría tener consecuencias desastrosas y como antes decíamos una de nuestras prioridades debe ser cuidar a nuestro compañero. Has podido hacer todas las técnicas como pretendías, te ha costado moverlo, llevarlo al suelo, ganarle el centro, mantenerte estable y además protegerle para evitar lesiones, analiza todos los ejercicios y plantéate que has aprendido hoy de tu compañero.

Si somos constantes en nuestro entrenamiento y sinceros en nuestro esfuerzo y aprendizaje, seremos capaces de mejorar hasta el punto que veremos como nuestra técnica se supera a sí misma de un año para otro. Y veremos que nuestro progreso es algo mas que mejorar nuestra forma física y mojar la camiseta, nuestra mente se abrirá ante nuevas posibilidades, seremos mas conscientes de nuestro trabajo y de nuestra relación con el compañero. Y nuestro propósito debe ser ese, mejorarnos a nosotros mismos, sentir como las técnicas surgen de una forma natural después de haberlas repetido durante miles de veces, y encontrar nuevos detalles y matices en una misma técnica. Eso sólo podremos hacerlo esforzándonos al máximo y concentrándonos en cada técnica.

Tomando el entrenamiento de esta forma terminaremos las clases con la sensación de haber aprendido y mejorado, ya que observaremos las técnicas desde todas las posibilidades y ángulos, dando lugar a un mejor entendimiento de nuestro trabajo, de forma que será tan fluido que finalmente dará igual la técnica que tengamos que realizar ya que el trabajo realizado hará que todas las técnicas nos sean igual de simples que las mas complicadas.

“Aunque sean torpes en ellas, los guerreros deben fortalecer personalmente sus propias artes marciales tanto como puedan en sus propias circunstancias.”
Miyamoto Musashi (Libro De Los Cinco Anillos, El (Arca De Sabiduria), 1643)

Sed constantes y sinceros en vuestros entrenamientos.

3 comentarios

  1. Vaya foto chula , enfocando esa mirada de guerrero.Un abrazo, Paco

    1. Me alegra que te guste, buscaba una foto donde se viera bastante gente y he encontrado esta que me hizo mi mujer hace ya algún tiempo. Un saludo.

  2. Me gusta lo que dices de cuidar al compañero. Creo que es básico. Como dices hay que adecuar la potencia y velocidad al compañero y a su ataque. También me gusta lo de practicar con el novato, es una buena manera de ver lo que hacemos bien y mal por que no está “viciado” , pero hay que tener también cuidado de no lesionarlo. Para mi lo de ver lo que uno mejora puede a veces ser frustrante, pues uno mismo no suele darse cuenta poco a poco sino que un buen día se da cuenta del cambio que ha experimentado. Por lo menos a mi me pasa así y cada vez pasa más tiempo hasta el siguiente “salto”.
    Lo que podrías es haber mencionado el termino Keiko para diferenciarlo del entrenamiento puramente físico.
    De todas formas está muy bien el articulo e incita a reflexionar sobre nuestra forma de entrenar.
    Felicidades!!

    P.D. La foto da sensación de concentración y aislamiento aún estando rodeado de compañeros… muy chula como dice Paco 😉

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